Amarás Le Mans por encima de todas las carreras

Amarás Le Mans por encima de todas las carreras

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Le Mans

Steve Mcqueen forjó su popularidad en el cine pero él mismo se definía, en este orden: “soy un piloto, soy un actor, soy un director de cine” tal era su pasión que se embarcó en un proyecto tan grande que hubiese sido una proeza conseguir el resultado que esperaba.

Hace ya 35 años que un cáncer le quitó la vida a los 50 años. Steve Mcqueen no vivía, conducía la vida, apurando, empujando al límite de sus fuerzas, algo que sin duda, como dijo Barbara Minty McQueen en el documental “I Am Steve Mcqueen“: “Los hombres querían ser cómo él, las mujeres querían llevárselo a la cama…”

Se podría decir que el primer auto de Steve McQueen fue un triciclo rojo que le regaló su tío cuando cumplió los cuatro años. Su primera moto llegó tiempo después, en la época en la que intentaba hacerse un hueco como actor y ganaba algo de dinero entre partidas de poker y carreras de moto. Fue una  Harley Davidson modelo K la elegida. Y tras unos cuantos papeles en Broadway pudo hacerse con un MG serie TC.

Una vez se hizo un hueco en Hollywood siguió completando su lista de coches y por supuesto, rodando él mismo las escenas de persecuciones en coche o moto. En la década de los 70 alternaba los rodajes con competiciones tanto de dos como cuatro ruedas. Incluso en ocasiones cosechaba grandes resultados como en 1970 en las 12 horas de Sebring al volante de un Porsche 908 spyder. Resultó primero de categoría y segundo absoluto, a sólo  23″ de Mario Andretti (Ferrari).

McQueen era piloto pero también coleccionista, en el momento de su muerte, su colección de motos llegaba a más 100 modelos. Entre los coches destacaban el Porsche 908, 917, 356 y 911S; Ferrari 512S y 250 GT Lusso; Jaguar D-Type XKSS y Mercedes W109 300 SEL 6.3.

La película

Le Mans
El ambicioso proyecto de McQueen, rodar una película ambientada en la carrera de resistencia de 24 horas de Le Mans, tornó en una obsesión.

Le Mans
Si aún no conoces este film no esperes muchos diálogos, ni grandes actuaciones, todo el protagonismo se le deja al sonido de los Porsche 917 y 512s de Ferrari. Eso no ayudó a que la película recuperase en taquilla el gran desembolso económico que supuso la producción de la cinta.

Se rodó durante las 24 Horas de Le Mans celebradas a mediados de junio de 1970. McQueen pretendía competir en realidad un Porsche 917, junto con Jackie Stewart, pero en la película comienza la carrera un Gulf-Porsche 917K conducido por Jo Siffert y Brian Redman.

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Un Porsche 908/2 que cargaba con un pesado equipo de la época fue el encargado de tomar las escenas de carrera, en la propia competición.  Consiguió terminar la carrera en novena posición a pesar de las paradas para cambiar los rollos de película pero no clasificó por  no llegar al mínimos de distancia. Sin embargo, logró terminar segundo en la clase P3.0. En las escenas de accidentes consiguieron abaratar algo los costes  con chasis Lola T70 disfrazados con la carrocerías Porsche y Ferrari.

Le Mans
El propio Enzo Ferrari dio el visto bueno a  proveer a la película de Ferraris auténticos, provenientes de la propia fábrica. Pero al recibir el guión y ver que la victoria final se la llevaba el Porsche, se negó en rotundo a menos que se cambiase el final. McQueen acudió a un proveedor suizo que fue quien finalmente facilitó los autos italianos.
Existen muchas razones para amar la carrera de Le Mans por encima de todas, al “rey del Cool” (uno de los apodos de McQueen) por supuesto que también… ¿A su película? Desde luego que al mito en sí, por supuesto. A la película… juzgar por vosotros mismos.

 

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